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Turismo
08/08/2017

Tejedoras del altiplano: Reflejando la cosmovisión aymara

​A los dos años ya comienzan a salir junto a su madre a pastorear los animales. Primero juegan entre llamas, alpacas y vicuñas. Un poco más grandes comienzan a cuidarlos mientras hilan el vellón para convertirlo en lana.

​"Jallalla" te dicen para desearte que te vaya bien y se concreten tus sueños. Hoy, gracias al propio esfuerzo y las herencias familiares, la mayoría habla la lengua aymara, aunque estuvieron a punto de perderla, pues les estaba prohibido pronunciar palabra alguna en esta lengua ancestral. En Colchane, Isluga, Escapiña, Chusmiza y muchos otros pueblos de la zona andina, viven las tejedoras del altiplano. Cuidan sus animales, tejen su ropa de abrigo, y también sus atuendos para ceremoniales. Son las tejedoras de ilusiones.

Invitados a vivir la cosmovisión andina

 Ydalia vive en el pequeño pueblo de Cotasaya a un kilómetro del centro de Colchane. Un hermoso manantial (jabira) rodea las chacras que cultiva junto a su esposo. Los animales caminan con libertad, todos adornados con flores tejidas de lanas multicolores. Por la tarde se dedica a tejer. Aún no hay electricidad permanente, por lo que están obligados a continuar sus labores a la luz de las velas, una vez que el generador comunitario deja de funcionar.

Cuando la visitamos saca sus trabajos y nos los muestra. Aguayos, Aksu, chusi, (frazadas); y hermosos gorros. Todos tejidos utilizando técnicas ancestrales.

Su mayor sueño: que el turismo también se fusione con la labor de la chacra y el tejido, para que así el visitante pueda vivir la experiencia de compartir con las comunidades locales. "A mí me gustaría que se potenciara el turismo rural. Ahora que tendremos electricidad podremos estar más preparados, aunque así igual ellos, (los turistas) se entusiasman en venir. La idea es que conozcan nuestra forma de vivir, nuestras camas hechas de cueros y lanas, con la chusi (frazadas) tejidas por nosotros mismos. Que conozcan nuestra quinua que es orgánica y cultivada en altura. Que salgan con nosotros a pastorear a los animales.  Que sean parte del ceremonial del floreo. Eso les dará paz, relajo y una experiencia única" dice Ydalia.

Las niñas comienzan a tejer a los cinco o seis años. Llevan pequeños ovillos al campo o tejen lo que van hilando. A eso le llaman tareas, que les son dadas pos sus madres, junto a una taleja (bolsa tejida) donde llevan su merienda consistente en charqui de llamo, queso y pan de quinua. Por lo general lo primero que aprenden a tejer son los cintillos, donde comienzan a diseñar sus primeras saldas (dibujos que representan la cultura aymara).

El Aksu:

Es el vestido que usan para los ceremoniales. Es negro y por lo general cada niña teje su primer Aksu a los 12 o 13 años. Es muy fino y debe ser hecho a la medida. Llevar Aksu nuevo al carnaval es muy bien visto, ya que se dice que se está ante una joven muy laboriosa.  El aksu es una prenda muy especial en la vida de las mujeres aymaras, ya que ellas se amortajan con este especial atuendo.  Muchas ancianas llevan a su morada final el Aksu que tejieron cuando niñas, o el que tejieron sus hijas. Por eso se guarda como un tesoro familiar.

Aguayo o Llilla:

Es una especie de manta que sirve para cubrirse o llevar carga. Su uso más famoso es el que le dan las mujeres que cargan a su guagua en él. Es tejido con muchos colores, y aunque se ve una prenda sencilla es bastante pesada y gruesa. Los tejidos aymaras son mucho más que el uso práctico que se les pueda dar. Además en sus diseños reflejan el día a día de sus pueblos. Donde el sol, el ganado y los valles que crecen entre quebradas cumplen un rol trascendental.

Wak´a

Es una faja tejida con diseños en que prevalece la fauna andina. Entre ellos las famosas parinas, también conocidas como flamencos. Las lanas son teñidas con hierbas medicinales, lo que les da una fragancia única a los tejidos. Las niñas aprenden a hilar, torcer, teñir y tejer. Antiguamente la mayoría tejía en telar de cuatro estacas, en el suelo. Hoy también usan telar de dos y cuatro pedales.

Chusi:

Es la frazada con que se resguardan del frío nocturno. Es muy gruesa y el tejido es mucho más simple que el de otras piezas. Se usa principalmente en los colores naturales del animal ya que por el uso que se le da no es necesario teñirla. Los antiguos pueblos viajaban en caravanas hacia la costa y usaban esta prenda para abrigarse. También eran intercambiadas por alimentos y pescado cuando llegaban a la costa.

Las niñas aymarás tejían una chusi pequeña como uno de sus primeros trabajos, a los ocho o nueve años. Muchas la conservan como reliquia familiar.